Un plan de igualdad que no aborda las relaciones de poder es un falso plan de igualdad. Hablar de igualdad entre mujeres y hombres sin hablar de relaciones de poder es una falsificación. Darse a las medias tintas en materia de género es darse a la complicidad de sostener el statu quo opresivo contra las mujeres: La ignorancia y la desidia matan más que cien exmaridos dementes cuchillo en mano.

Fiel a su demostrado postulado de no profundizar en los problemas de esta organización, el Rector aprueba un plan de igualdad que evita abiertamente entrar en complicaciones que no tienen evidentemente ninguna cara amable. Un plan de igualdad a imagen y semejanza de su estilo de gobierno. Vadear o negar la existencia de los conflictos en vez de encararlos para encontrar soluciones: La inconsistencia.

Sólo interesa lo que cabe dentro del marco de la corrección política: exposiciones, jornadas, insulsos discursos institucionales repletos de lugares comunes. La consagración de lo simulatorio, de una igualdad de género decorativa que se da a la banalidad del pseudofeminismo victimizador. Eso en el mejor de los casos. Porque alguien podría interpretar que se trata de un plan de igualdad declaradamente antifeminista.

El presupuesto destinado al plan ya presagiaba lo peor: 29.522 euros, poco más que las botellas de vino del aguinaldo navideño. Ese es el valor que se asigna en esta casa a la igualdad entre mujeres y hombres. (El análisis cualitativo y cuantitativo de la calidad percibida de los servicios ha costado casi 70.000 euros, por ejemplo)

Hubo un acierto inicial, un aparente brote verde que se estropeó rápidamente: la contratación de la asistencia técnica de LIKADI: empresa seria, con perspectiva feminista, mujeres que saben de lo que hablan… cuando las dejan hablar, claro.

Rápidamente su conocimiento experto se van aguando en la dinámica de trabajo: una serie de desayunos autocomplacientes de un grupúsculo no representativo de nada, tomado del círculo personal del entorno de no se sabe quién: Café y pastas, debate nulo, discrepancia cero. Metodología participativa simulada, mal simulada por cierto. El anecdotario de aquellas reuniones habría sido cómico, de no haber sido escalofriante.

El criterio experto (principalmente el de LIKADI) naufraga en un maremágnum de  indocumentadas e indocumentados en materia de perspectiva de género (salvo excepciones, que hubo alguna), algunas con estimable interés, otros ni eso, tocando de oídas. Ocurrencia va, ocurrencia viene.  La incalificable asistencia del Gerente pone la guinda: Veta lo que no entiende y del tema no entiende nada.  Cambio de vicerrectora, filtro final de Consejo de dirección: más tijeretazos, descafeinar lo descafeinado.

El otro elemento positivo del asunto, el impulso voluntarioso de la Unidad de igualdad, vertido también por el sumidero. Hay que ponerlo en valor.

Enhorabuena a todos los practicantes habituales de la violencia de género, y a los usufructuarios de posiciones de poder basadas en la testosterona: tres añitos más –por lo menos-  de impunidad en esta casa, si las urnas no lo remedian.

ALEGACIONES AL PLAN DE IGUALDAD

Estas instituciones, que a lo largo de los últimos años promulgan leyes y organizan actos a favor de la igualdad de la mujer. Actos que resultan hipócritas, electoralistas, vacíos y  contradictorios que poco hacen en realidad por tratar de mejorar nuestra consecución de la igualdad.

Intentan que les demos nuestro voto con actos a su parecer, políticamente correctos, que solo enmascaran una realidad feminicida.

Los medios de comunicación intentan que aceptemos sin resistencia su código patriarcal y no seamos plenamente conscientes de que no existen reformas reales sino demagogia trasnochada.

Las mujeres continuamos teniendo doble jornada laboral, tenemos limitada la posibilidad de acceder a puestos de trabajo mejor remunerados, sufrimos mayor precariedad laboral, somos víctimas del terrorismo machista, continuamos realizando los trabajos necesarios para el mantenimiento de la vida, entre otras desigualdades.

Desde CGT MANIFESTAMOS NUESTRA ABSOLUTA RESISTENCIA a este sistema patriarcal y hacemos un llamamiento a toda la juventud para que, junto con la que llevamos años luchando, griten y se rebelen, rechazando el aberrante sistema patriarcal que no cesa en su empeño de mermar la capacidad de las mujeres como seres pensantes.

Con el convencimiento de que la lucha es siempre posible, que nos sirva de ejemplo que hasta en las sociedades más machistas como la mejicana, hay mujeres zapatistas o indígenas que, organizándose, han llegado incluso a la elaboración de una Constitución de las Mujeres. Mujeres de Atenco, también en  México, que luchan contra la agresión sexual como forma de represión política. Y recordemos también a las Mujeres del Shari rosa en la India, , que luchan contra la violencia machista en el hogar, reuniéndose en grupos y marchando todas juntas durante kilómetros hasta la casa de la agredida, Mujeres Creando, en Bolivia  o Amazonas, en Argentina, que a través de pintadas, documentales, acciones en la calle, artículos en prensa o declaraciones en la radio expresan su rechazo a seguir siendo excluidas y maltratadas, al margen de las instituciones y a través de la acción directa

La mayoría de estas luchas se llevan a cabo en unas condiciones en las que la subsistencia sería lo prioritario, y sin embargo vemos que para ellas la dignidad de la mujer es equiparable a la del alimento diario.

Desde aquí por tanto,  queremos reconocer su resistencia, ya que la lucha de la mujer es una, aquí y allá: la de parir un mundo nuevo donde las relaciones de las personas están basadas en la igualdad.

En Europa, la Europa del capital, de la que nuestro estado ocupa la presidencia este semestre, tenemos una imagen mucho más “adelantada” en cuanto a derechos laborales y cívicos: derecho al voto, derecho a un trabajo digno, leyes que nos amparan…. y a pesar de todo, vemos que aunque la distancia que nos separaba de los hombres es algo menor, ésta sigue estando presente en casi todos los ámbitos de nuestras vidas: salarios menores, doble jornada laboral, dificultad para acceder a puestos de mayor responsabilidad, los cuidados siguen siendo responsabilidad nuestra, trabajos precarios….

Este mundo que siempre han dominado los hombres sigue conservando la imagen que han impreso  en él. No podemos perder de vista estos hechos que hacen tan compleja la cuestión del trabajo femenino… la mayoría de las mujeres que trabajan no PUEDEN EVADIRSE DE LA NORMATIVA QUE PROCLAMA EL SISTEMA FEMENINO TRADICIONAL ya que no recibimos de la sociedad ni de nuestros compañeros la ayuda que nos resultaría necesaria para convertirnos concretamente en IGUALES DE LOS HOMBRES.

Solo las que resisten pueden dar cierto sentido a las labores cotidianas aun privadas de descanso, herederas de una tradición de sumisión.

Lamentablemente en el mercado laboral muchas mujeres continúan sufriendo vejaciones viéndose obligadas de forma natural, a usar “su encanto” (acoso laboral) ya que sus salarios son mínimos exigiéndo de ella algo más que su currículum o forma de trabajo.

La mujer que se libera económicamente del hombre NO ESTÁ POR ELLO EN UNA SITUACIÓN MORAL, SOCIAL, PSICOLÓGICA IDÉNTICA A ÉL. La forma en que nos implicamos en nuestras profesiones depende de un contexto global que desafortunadamente no nos ayuda.

DESDE CGT, NOSOTRAS, TODAS, QUEREMOS PARIR UN MUNDO NUEVO DONDE HAYA  IGUALDAD REAL Y QUE NO SEAN SOLO LAS LEYES LAS QUE  INTERPRETEN SIN DIFERENCIA DE GÉNEROS, RAZAS O ESTATUS SOCIAL, SINO TODOS Y TODAS CON EL CONVENCIMIENTO DE QUE ES POSIBLE

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Manifiesto:

A pesar de estar hartas, seguiremos reivindicando y diciendo y gritando…. A pesar de que con su ley, la ley orgánica 1/2004 de 28 de diciembre, de medidas de protección integral contra la violencia de género, el estado considere que ya ha hecho suficiente. Y decimos esto porque no hay más que leerse las dos primeras páginas de esta ley para darse cuenta de que no han hecho nada. Ni a nivel educativo, ni social, ni publicitario, las cosas nos pintan igual. ¿Es el estado un maltratador de mujeres también?

Consideramos que sí. Sí, porque nos invisibiliza, no tiene en cuenta los pasos que él mismo dice que hay que seguir para prevenir esta violencia: la está permitiendo. Esta es una de las consecuencias de plasmar nuestros derechos en leyes: éstos quedan diluidos y no se cumplen. Lo que no funciona no es la ley en sí, sino todo el entramado social que no hace que ésta se cumpla. Llama la atención que, año tras año, siga aumentando el número de mujeres asesinadas: a nuestro lado, la vecina, la compañera de trabajo, la conocida que iba a comprar a la misma frutería… pensamos que eso no nos puede pasar a nosotras, pero ahí está. El sistema en el que vivimos se encarga de maquillarlo para que apenas nos demos cuenta.

Una sociedad jerarquizada, discriminatoria, patriarcal y capitalista, que basa su subsistencia en el mantenimiento de las desigualdades y la violencia como algo natural, integrándola en un sistema insolidario con el fin de perpetuarse. Una sociedad que nos invisibiliza porque así se ahorra una inmensa fortuna en el mantenimiento de su estructura básica. ¿Quién va a cuidar mejor que una mujer?

Desde CGT queremos que las cosas cambien, por eso denunciamos esta ley, que desde su título I, no hace más que enmascarar lo que vemos todos los días: No se hacen cursos de reciclaje para l@s profesionales que intervienen en todos los ámbitos de estas situaciones. En el ámbito educativo, no se ha elaborado ninguna asignatura ni clase especial sobre igualdad efectiva ni resolución pacífica de conflictos, excepto en Andalucía, donde existe una optativa en secundaria llamada Cambio social y género En el ámbito de la publicidad, basta ver la TV un rato y dependiendo de la franja horaria, los anuncios son bochornosos, no teniendo nada que ver con las mujeres reales ni sus necesidades En el ámbito sanitario, l@s profesionales tienen un protocolo en el que hacen partes judiciales cuando atienden a alguna mujer con síntomas de haber sufrido una agresión, pero sigue haciendo falta la denuncia de la mujer.

¿Y qué decir del teléfono de atención al maltrato, el famoso 016? Dependiendo de la comunidad autónoma, te pasan con el 112, o con la policía … no siempre atienden directamente, perdiendo un tiempo precioso en pasar las llamadas. ¡Ah! Por supuesto, las llamadas tienen que ser en castellano, no se le ocurra llamar a ninguna mujer árabe, rumana o inglesa que no entienda bien nuestro idioma, porque entonces le pasan con la empresa que han contratado para traducir, todo confidencialmente, claro.

Desde CGT proponemos que de una vez por todas se trate la violencia contra las mujeres como un problema de estado tan importante como puede ser el terrorismo o la crisis. No podemos seguir permitiendo que nos maten por sus prejuicios patriarcales, por decir lo que queremos y por ser nosotras mismas.

¡Harta ya de estar harta, ya me cansé, que con mi sangre se haga rico el primo del alcalde, el concejal, el diputado o el general!

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Manifiesto:

Ahora que el capitalismo ha entrado en una profunda crisis, recrudece la explotación, precariedad y ataques a los derechos de la clase trabajadora en un intento de hacernos pagar sus consecuencias. Si siempre nos hemos llevado la peor parte como venimos denunciando, ¡esta vez no va a ser diferente!

La situación de paro creciente ha empezado por ciertos sectores, pero se hace extensivo cada vez más al conjunto de la sociedad. Las mujeres partíamos de una situación de mayor vulnerabilidad que obviamente se agravará doblemente. El paro además de agravar la situación económica de la mujer trabajadora y su entorno familiar y social, la relega en exclusividad a las tareas domésticas como hace siglos.

Sufrimos una gran precariedad laboral, junto a la división sexual del trabajo, más visibles aún en sectores con poca movilidad como el servicio doméstico (regulado por un obsoleto RD de 1985 carente de los mínimos derechos, sin derecho a ninguna prestación por desempleo), limpiezas, telemarketing, teletrabajo, hostelería, servicios, etc sectores con un alto porcentaje de contrataciones temporales y con un altísimo índice de contratación a tiempo parcial. En definitiva trabajos mal remunerados y con poca cobertura social.

Durante estos años de “supuesta bonanza económica” las mujeres hemos venido denunciando nuestra alta precariedad, denunciando que el sistema, las instituciones, el estado y el mercado no tienen como objetivo las necesidades de las personas. Su único objetivo ha sido máximo beneficio para los intereses capitalistas, el enriquecimiento de los gobiernos, el desmantelamiento de los servicios públicos, la flexibilidad laboral, el control de las fronteras, el desprecio por el medio ambiente, y un largo etc.

Nuestras muchas precariedades han sido disfrazadas de cifras, de estadísticas, supuestamente salvadas por un feminismo institucional a base de leyes (de igualdad, de dependencia, de violencia doméstica…) pero las mujeres, nosotras, mujeres jóvenes, menos jóvenes, mujeres solas o acompañadas, con hijas o sin hijas, migrantes, autóctonas, con diferentes identidades, hemos venido sufriendo la violencia del sistema. Violencia también que nos viene de los sectores más reaccionarios y podridos azuzados por la Iglesia, con su campaña integrista contra el aborto y la libertad sexual; violencia que viene de los medios de comunicación y sus ideales absurdos de belleza…

Mientras tanto, nuestros gobiernos formando parte activa del discurso y participando activamente de su lógica, vendiéndonos una supuesta conciliación de la vida laboral y familiar, eso sí, dentro del paradigma de la flexibilización y competitividad, sin cuestionar las condiciones del mercado laboral. La conciliación de la vida laboral y familiar que nos vendían para nosotras era mentira, ya que continuamos siendo las mujeres las que realizamos los trabajos necesarios para el mantenimiento de la vida, es decir, las tareas cotidianas de cuidados que no son remuneradas, sino que nos vienen impuestas como resultado de la asignación de roles en la sociedad. Este trabajo invisible y gratuito representa el 80% del total del trabajo no remunerado y los dos tercios de todo el trabajo que se realiza en la sociedad. En definitiva actuando como colchón del sistema económico.

No podemos permitir retrocesos en la conquista de nuestros derechos, como mujeres, como clase obrera, como personas que pretendemos, que queremos y luchamos por una transformación social donde el sostenimiento de la vida sea el centro. Frente a la violencia estructural del patriarcado y a sus injusticias, se impone la lógica de la lucha, de las rebeldías y del apoyo mutuo.

Ahora el capitalismo nos muestra su verdadera cara, ¡si nosotras queremos vivir, hay que acabar con el capitalismo!

Los mecanismos del capitalismo también incluyen las guerras, y entre ellas tenemos una tan próxima como la destrucción y masacre contra la Franja de Gaza. Las mujeres sabemos que las guerras aumentan el dolor y las penalidades para las mujeres trabajadoras que llevamos el cargo familiar. Queremos hacer llegar a estas mujeres y a todo el pueblo palestino nuestra solidaridad y nuestro acompañamiento por el dolor, por la destrucción y por la masacre de la Franja de Gaza por parte del gobierno de Israel. Nos golpea la muerte de mujeres, niñas y niños, hombres, hogares destruidos, falta de lo mas elemental para la subsistencia, para la sanidad, la educación, sin trabajo ni posibilidad de recursos… !Clamamos por la Libertad del pueblo palestino, porque los genocidas sionistas paguen por sus crímenes y para que la reconstrucción de los pueblos palestinos esté en manos del pueblo palestino! En este 8 de marzo de 2009 las mujeres trabajadoras de la CGT declaran su solidaridad con el pueblo palestino.

¡¡¡Mujer, descúbrete, organízate y lucha!!!

El 65 por ciento de la comunidad universitaria –estudiantes, docentes, personal administrativo, etc- ha padecido o conoce alguna situación de violencia de género en ese ámbito, aunque sólo un 13 por ciento contesta inicialmente que sí. El 52 por ciento restante se suma cuando se le explica que la violencia de género incluye, además de la agresión física, las vejaciones verbales, el control psicológico, el menosprecio o el acoso en razón del sexo.
El trabajo refiere además que el 86 por ciento cree necesario abordar esta temática en las clases, en charlas, jornadas o seminarios dentro de las facultades. El 92 por ciento de los encuestados ignoraba si en su universidad existe algún tipo de servicio de apoyo para las mujeres que sufren esta lacra.

Ver avance de investigación

¿Cuántas mujeres y en qué puestos?